La generación perdida tiene una segunda oportunidad

A veces me pregunto que hubiera cambiado en mi vida a día de hoy si siguiera teniendo algún tipo de contacto con toda esa gente que alguna vez compartió mis días en el pasado, compañeros de la extinta EGB, vecinos que se mudaron a otras ciudades, mis primeras novias a las que tenía que llamar a su teléfono fijo rogando a los Elementos que no me cogiera el teléfono su padre o madre… en definitiva, todas esas personas que tenía a mi alrededor y a las que solo veía “de casualidad”. De casualidad porque no hace mucho, no existía el teléfono móvil, no existía Internet y más aún, no existía ni MSN, ni IRC, ni Facebook, ni tantas otras aplicaciones que nos interconectarán ¿de por vida?

Es una sensación que sólo conocen aquellos que han nacido con un ordenador y un móvil bajo el brazo, porque ya no se nace con la barra de pan😛 ahora los niños prefieren saldo en el móvil o Internet en casa al bocadillo de Nocilla.

¿Provocará esto que los círculos de amistades sean más cerrados o más abiertos que en el pasado? Son miles los artículos que hablan sobre la superficialidad de las relaciones dentro de una red social, la gente va a lo que va, unos a presumir de número de amigos, otros a ligar, etc. Pero claro, realmente su círculo de confianza, como decía Robert de Niro en Los Padres de él, puede que se reduzca a esos 10 ó 20 que conoce de toda la vida.

En fin, a lo que iba. Yo, como creo que toda mi generación, perdí el contacto con los compañeros del colegio, con aquellos que se fueron a otro lado a vivir, con gente que solo veía en determinadas situaciones, por ejemplo, en regatas y así, fueron pasando por mi vida en distintos momentos amigos y amigas que, razones de la vida, fueron desapareciendo y siendo sustituídos por otros, en mejor o peor manera.

Evidentemente, a mi generación, Internet no le queda extraño, pero si que nos está costando en muchos casos encontrar a gente del pasado porque no hemos tenido “un enlace tecnológico” que nos haya unido desde la separación.

La mayor alegría que me puede dar Facebook es encontrarme por sorpresa a alguien a quién no veía desde hace 10 años, como me pasó ayer, y ya van… unas 15 personas.

No tengo nada que envidiar a las nuevas generaciones, creo que son ellos los que perderán ese placer del reencuentro.

Escuchando: Leona Lewis – Run

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